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Afortunadamente, el carro no se encuentra entre el botín. El Sibilo se enteró de la noticia del robo y, como en un chasquido, pudo ver claramente el futuro: la policía apresaba a los malhechores. Antes de nada, hay que aclarar que no robaron el edificio entero con Manolo incluido como puede interpretarse de la lectura del titular en Europa Press, y que la cosa no es de broma aunque en La Vanguardia redacten el desafortunado hecho con el libro de estilo de El Mundo Today. El Sibilo quiso añadir también que “No hay conexión entre este robo con nocturnidad y el del Códice Calixtino” y por tanto no se descarta que el autor o autores sean murcianos [véase este vaticinio anterior].

No sabemos cómo lo ha logrado, pero el carro no se lo pimplaron.

El Sibilo quiere aprovechar su repercusión mediática para comunicar su solidaridad a su admirado cantante “En mi cueva pincho tu famoso single constantemente en el pickup. Un abrazo, Manolo”. Una vez terminada la rueda de prensa y como es habitual en El Sibilo cuando el vaticinio lo propicia, charló con los que allí nos congregábamos. Rescatamos esta reflexión en voz alta: “Entran en casa de Manolo Escobar mientras dormía y no se llevan el carro. Y por otro lado, entran en la Catedral de Santiago como Perico por su casa y se acarrean el Códice”. Si recuperan el incunable, proponemos a Manolo Escobar para que se encargue de la seguridad del apreciado libro. Seguro que él no se deja las llaves puestas.

Fundamentación del vaticinio: “estandoooooo de rooomeríaaaaaaa”. Esa es la clave. Manolo esta vez estaba durmiendo.

El Sibilo ha hablado.


El Sibilo había vaticinado que el robot-retratista de la policía mexicana funcionaba mal y por tanto, con unos retratos-robot de ese nivel nunca pillarían a los responsables. Pues los medios indican que han capturado a cinco presuntos responsables.

Analicemos el vaticinio. El Sibilo dijo que la máquina comía dos o tres dedos de frente. Se confirma el vaticinio si observamos al individuo de la esquina superior derecha. El Sibilo profetizó que con unos retratos como esos nunca los pillarían y sólo se le aprecia parecido a uno de ellos. Si tenemos en cuenta que la policía facilitó 3 fotos y han detenido a cinco, está claro que la detención no se debió a los retratos-robot.

El de arriba a la derecha sí que tiene un aire al retrato-robot pero ¿alguien reconoce a los otros cuatro?

Si al de la derecha le añadimos dos dedos de frente se parece un poco al capturado. Si tuviera dos dedos de frente más, no haría barbaridades de esta envergadura.

Aún así, El Sibilo reconoció que su vaticinió no fue indiscutiblemente correcto como todos los que hizo durante la visita del Papa y por eso lo anotamos en la categoría “parcialmente acertados“. ¡Ah! el alienígena del centro sigue sin aparecer.


“Las caras le salen estilo alienígena: las barbillas le salen chatas, estrecha las frentes y pone las orejas muy arriba” dijo El Sibilo. La policía ha difundido los retratos-robot de tres de los causantes del incendio que asoló el Casino de Monterrey. Se ofrece una recompensa para capturar a los autores del atentado en el que fallecieron 52 personas. Pues El Sibilo vaticina: “Con unos retratos como estos, nunca los pillarán

La máquina que diseña los rostros antes lo hacía mejor pero el de mantenimiento está de vacaciones.

El Sibilo no descarta un cambio en su vaticinio si la estrategia se modifica: “Si ajustan la máquina para que no se coma dos o tres dedos de frente, puede que las fotos den mejor resultado”. Mirándole el lado bueno al asunto, si alguien encuentra al individuo del medio, estaremos ante el hallazgo del primer extraterrestre con patas vivito y coleando.

Fundamentación del vaticinio: O los incendiarios tienen un defecto congénito similar, o algo falla en el robot-retratista.

El Sibilo ha hablado.


“Ni lo tiene ningún murciano”. Así de tajante se mostraba El Sibilo después de recobrar la consciencia tras uno de los trances más espasmódicos que se recuerdan. Ante estas declaraciones, el policía al frente de las investigaciones declaró: “Ahora ya no perderemos el tiempo investigando en esa comunidad autónoma”.

El librito no aparece. Y todo por dejarse las llaves puestas.

Consciente (unos minutos antes estaba con el cazalla) de que el dato no esclarece por completo el misterio de la desaparición del manuscrito, El Sibilo añadió: “Oye chico. Algo es algo”.

Fundamentación del vaticinio: Cuando El Sibilo inclinaba la cabeza hacia la izquierda, los espasmos se le pasaban al brazo derecho.

Ya recuperado pero todavía con resaca, El Sibilo ha hablado.