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La dualidad capilar que exhibe Rajoy [ya tratada en este blog] seguirá siendo su imagen característica después de los comicios. El toma y daca que mantienen las canas de su barba frente al negro azabache de su cabellera seguirá siendo su seña de identidad. O, en palabras de El Sibilo (siempre más claro y conciso que éste que redacta): “Tras el 20-N, Rajoy seguirá luciendo el pelo arriba negro, abajo blanco“. Esto es lo que ha visto El Sibilo en su último trance.

El profeta quiere dejar claras además varias cosas: “El límite entre el cabello canoso y el morenocho se mantendrá en la línea de las gafas”. Con estos términos viene a despejar cualquier especulación sobre si más abajo aún se repite el negro a modo de cebra o la teoría opuesta que sugiere que una vez rebasadas las gafas ya no se produce variación hasta los pies: “Lo que suceda en las partes pudendas del líder conservador excede de mis atribuciones como adivino”. Nos consta además que El Sibilo no es dado al cotilleo, a la prensa rosa o al morbo y por eso se ha mostrado categórico con los defensores de la tercera vía también llamada look panda. Así zanja El Sibilo el tema: “Los que van diciendo por ahí que se parece a un oso panda no son más que maledicentes. Y no creo necesario eso del careo en el Zoo de Madrid como piden las bases”.

¿Quién osa tamaña comparación? (Mariano Rajoy es el de la derecha)

El Sibilo también desea recalcar que esta profecía sigue siendo válida aún en el caso de que el PP no ganase las elecciones (como ya vaticinó en una predicción anterior) y que, por supuesto, la predicción se extenderá a lo largo de meses pero no de años. “Si llega al poder, saldrá de él más canoso de lo que entró. Eso seguro.” ironizó El Sibilo.

Fundamentación del vaticinio: A Rajoy no le gusta el bambú.

El Sibilo ha hablado.


Se llama Soony, es de Nueva Zelanda y ha vaticinado que la selección neozelandesa de rugby también conocida como los All Blacks, ganarán el mundial de este año.

El protocolo nos resulta sospechosamente familiar: dos cajas con comida para la oveja y en cada una, la banderita de la selección correspondiente. Se libera al animal y se interpreta como vaticinio su elección alimenticia. Sí amigos: esto es una burda imitación del insigne pulpo Paul que ya anunciara la victoria de La Roja en los mundiales de fútbol.

¿Puede un bóvido como éste adivinar algo? El Sibilo lo tiene claro: las ovejas dan mejor queso que predicciones

Ya conocemos la opinión de El Sibilo en lo referente al intrusismo profesional en el sector adivinatorio. ¿Qué cuál es? ¡Hay que leer más al Sibilo! Pues su opinión es: “Zapatero a tus zapatos”. O sea, “Cada oveja con su pareja”. Si además tenemos en cuenta que “oveja que bala, bocado que pierde” y también “Más come la vaca de un bocado, que la oveja en toda una jornada”, pues ya nos hacemos a la idea: Al Sibilo no le hace mucha gracia esta oveja.

Pero lo sorprendente es que al Pulpo Paul sí que le tenía cariño: “El pulpo sí que se desenvolvía con elegancia. Era un adivino con dos cojones lo que hay que tener. Hasta se atrevió a corroborar el polémico tema de la Evolución de las Especies de Darwin frente a la alternativa bíblica ¡Menudo octópodo!”

El pulpo Paul sí que se mojaba. Aquí, en una de sus predicciones de más calado aunque menos divulgadas.

Como el Sibilo no hace vaticinios deportivos (lo del dopaje en La Vuelta a: No vaticina un resultado y b: Aún está por ver), se lanza con la siguiente aseveración:  La presunta oveja adivina Soony es una farsante.

“Y ya está bien de intrusos. Lo que nos faltaba en la profesión es que irrumpan los animales… ya nos tocó la negra con políticos y economistas para que se convierta esto en el Arca de Noé”, así de rotundo se mostró El Sibilo.

Fundamentación del vaticinio: ¡Qué poca gracia tiene la ovejica!

El Sibilo ha contraatacado.